Boogie Nights (1997) – reseña y análisis

Boogie Nighs es una película de 1997, recordada por retratar el ambiente de la industria del cine para adultos a fines de los años 70. Aunque valga la aclaración, no se trata de una producción pornográfica, sino de un drama con ciertos toques de humor, que muestra en la pantalla grande los sueños, ambiciones y penas de las personas inmersas en este mundo: actores, actrices, directores, utileros; y la forma como su vida se ve influida por el paso de los años y las cambiantes costumbres en cada época.

El protagonista del film es Eddie Adams (Mark Wahlberg), un joven estudiante cuyo futuro destinado al fracaso cambiará cuando sea contratado por el director de cine porno Jack Horner (Burt Reynolds), un obsesionado por la calidad de sus películas. En su nueva vida, Eddie cambiará su nombre por el de Dirk Digler y empezará a conocerá el éxito, el lujo, los vicios y también las penas y frustraciones de sus compañeras de set, Rollergirl (Heather Graham) y Amber Waves (Julianne Moore). La película tiene su punto de quiebre con la llegada  de los 80 y la comercialización del formato video, que supone el fin para estas producciones en formato cine, cambiando el panorama placentero de fiestas y noches de disco para los actores, así como el final sin éxito de la búsqueda artística del director Jack Horner.

Boggie Nights  fue dirigida por Paul Thomas Anderson (There Will Be Blood, Magnolia) y obtuvo 3 nominaciones a los premios Oscar, entre ellos a mejor guión original. También es de destacar su excelente soundtrack, que acompaña con complicidad la narración cronológica de cada etapa de la película. Vale la pena ver sus 155 minutos de duración, por sus escenas logradas, caracterización de personajes y lograda puesta en escena.

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